• Lourdes Bernalte

Quizá no es tu caso pero hay muchas personas, entre las que me incluyo, que en algún momento de nuestra vida nos hemos sentido “paralizados” (porque eso es a lo que lleva el miedo extremo), por cambios inesperados en nuestra vida...y sin saber muy bien por donde seguir o qué cambiar en nosotros.


El cambio es siempre evolución (o así, al menos, a mi me gusta verlo), aunque a veces creamos lo contrario.



Y ese cambio es parte intrínseca de la vida; porque al igual que la vida es cambio, nosotros como seres vivientes también lo somos.


Ese cambio, no significa dejar de ser nosotros, sino actualizarnos; al igual que lo hace un software y, yendo más allá, todas las marcas con las que convivimos a diario.


En eso tenemos que aprender mucho de las marcas corporativas, que saben cuando es el momento de evolucionar: lo llaman “brand refresh”. Otras incluso, por motivo de fusiones o cambios de estrategia drásticas, se plantean hasta un cambio de identidad completa (eso también lo he vivido a nivel empresarial y, en mí misma, a nivel profesional) y realizan un “rebranding”.


Y todo esto forma parte de nuestras vidas y lo vivimos con total normalidad (como decimos en coaching, en “transparencia”).


Pero, ¿cómo lo vivimos cuando esa “actualización” trata de nosotros?


Repito, esa “actualización”, ese “refresh”, no significa que dejemos de ser “nosotros”, sino que nos convirtamos en una versión mejorada conforme a la nueva “realidad"; y, para ello, tenemos que enfrentarnos a nuestra “parálisis por el análisis” y decidir hacerlo: dar un primer paso (por pequeño que sea)...porque tras él, vendrá otro.


Porque al igual que las marcas (las de las corporaciones) lo hacen, nosotros, nuestra “Marca más valiosa” también se merece y necesita cambiar. Eso es evolucionar, eso es vivir.


Seguimos!


#erestumarcamasvaliosa #marcapersonal #coaching #desarrolloprofesional

#desarrollopersonal #womfulness #emprendimiento

  • Lourdes Bernalte

Cuantas veces y, más aún en nuestro entorno actual, nos lamentamos y despotricamos de por qué las cosas son así, por qué no pueden volver a ser como eran antes y que hubiera pasado si las cosas fueran de otra forma.


Y así pasamos horas y horas de nuestra vida actual, hablando de ello con compañeros, amigos y familiares.


Por supuesto que estas "pataletas" nos ayudan a "ventilar" nuestra rabia, miedo, tristeza,...por lo que estamos viviendo...Pero, una vez terminada esa pataleta, ¿que hacemos? ¿Regresamos a nuestro "ahora" o volvemos a evadirnos de él hasta que "Todo esto pase"?


Por lo general, empezamos con los "bises", como los artistas...hasta que llega el momento de irse a dormir (y muchos tampoco lo consiguen porque continúan con sus "bises").



Y a mi cada vez me resuena más esta frase que tanto repiten los grandes del Mindfulness.


Y no hablo de resignación (porque no soy de las que se rinde), sino de aceptar lo que es y poner todo de nuestra parte para superarlo. Es momento de empezar a surfear las olas en vez de ir contra ellas...por nosotros, por nuestros padres y por nuestros hijos.


  • Lourdes Bernalte

Este es el "tiempo" que nos hemos acostumbrado a pedir a alguien para hablar sobre algún tema importante...


¿Y si te hubiera pedido 10 minutos? Probablemente no estarías leyendo esto...Y seguro que habrá muchos que no lo harán porque no "tienen ni 1 minuto".


¡1 minuto!! Y es que, en esta sociedad de las prisas, todo es prioritario (para quién te lo pide claro, no para ti), se tiene que hacer de forma inmediata y en el menor tiempo posible. Y, lo que es aún peor, sin bajar ni "1 minuto" ese ritmo.


Ahora, hasta para nuestros "mensajes de presentación" de quiénes somos (los archi-nombrados "Sales speech" o "Elevator pitch"), los Headhunters y Business Angels nos exigen que los hagamos en 30 segundos (como máximo) y si es menos, nos felicitan! De locos...toda una trayectoria profesional o un proyecto profesional, en formato 30" al más puro estilo de spot publicitario. La diferencia es que no somos productos o servicios, sino personas.


Y, así es como yo también pasaba la vida...a toda prisa permanentemente (sin darme momentos para ir más despacio o incluso parar, porque para mi eso, por aquel entonces, "era de vagos" o "gente sin sangre")...


Hasta que una tarde de sábado de un fin de semana "sin niños" que nos habíamos regalado mi pareja y yo, al cobijo de una chimenea y rodeada de un campo de olivos, disfrutaba tranquilamente leyendo "Elogio de la lentitud" de Carl Honoré.


Y cuando leí esta frase, paré mi lectura y empecé a preguntarme si merecía la pena seguir "viviendo tan deprisa" y cual era el coste.



Una frase con la que me hice muchas preguntas con las que encontré muchas respuestas y que sigue en mi vida ahora más presente que nunca.


Espero que a ti también te ayude, eso sí, necesitarás más de 1 minuto! Puedes hacerlo tú sola, uniéndote a una de las ediciones de WOMFULNESS o con sesiones de coaching individual.


Seguimos!